SEAT 600 Rally “Old School”

Lo de los vehículos no es lo mío, pero este en concreto se merece ser rescatado del baúl de los recuerdos, más que nada por nostalgia, más que por el trabajo en sí.

Se trata de un SEAT 600 (Tri·ang-T.C.600) de Scalextric que heredé de mi cuñado allá por los 70. Lo tengo en una viñeta que le hice, la cual he desempolvado y arreglado un poquito para las fotos.

Sé que los coleccionistas se echarán las manos a la cabeza si ven las perrerías que le hice, pero bueno, es lo que pasa cuando se tienen 13 ó 14 años y unas ganas locas de trastear con todo lo que cae en tus manos. Si hubiera sabido lo que se llegarían a cotizar estos coches evidentemente no le hubiera tocado ni un pelo. ¡Bendita ignorancia!

En aquel tiempo yo estaba loco por los rallys e incluso andaba enredando en una escudería de L’Hospitalet de Llobregat (Auto Grup Scratch). Junto con mi colega del alma, éramos las mascotas de aquella genial panda de chalados (teníamos 14 añitos). Nos llevaban a las carreras de aficionados en las que participaban (Criteriums se llamaban entonces, no sé si aun es así). Recuerdo que fuimos a unas cuantas del campeonato Zanini Racing e incluso nos pusieron a los dos en la organización del Ralli Collbató el año 81. Allí tuve la oportunidad de darle las indicaciones para aparcar en el parque cerrado al gran Gato Perez y su Simca 1000 (¿o era un R-8?). También recuerdo (en el Criterium de Vallès, creo) a uno de los pilotos de la escudería, Gustavo, montando un simpático número en la rampa de salida al bajarse, poco antes de que le tocase arrancar, para pedir por favor un cigarrito de la risa. Poco después sería el irrepetible cantante de los Elektroputos. Las asistencias se hacían con un Land Rover descomunal que el genio de la escudería habia trucado y que corría que se las pelaba. Allí dentro se amontonaban neumáticos, herramientas, bidones, una nevera de camping llena de cervezas, una garrafa de vino y las dos mascotas. O sea, el colega y yo.

Todo este rollo sólo es para que se entienda que, con todo este bagaje, el Seat 600 de Scalextric tal cual venía, me parecía más soso que un plato acelgas. Así que me dediqué a pintarlo, a meterle todas la pegatinas que tenia, a montarle unas barras antivuelco con su red para llevar un botiquín de los Madelman y otras cosas insospechadas, a añadirle un copiloto con sus notas, a ponerle un buen alerón delantero, a ponerle luces con unas bombillitas y a cambiarle la guía para que no volcase tan fácilmente. También le puse un tubo de escape la mar de aparatoso, pero se perdió en algún momento. Un dia de estos le pongo otro.

La base de la viñeta es de cartón puro y duro en un marco de fotos cutre. Me gustaría acordarme de cómo hice el asfalto porque la verdad es que queda resultón. El árbol es una rama de arbusto que aguanta como un campeón el paso del chorrón de años que lleva encima. He restaurado un poco la arena de la carretera que se había perdido, he repasado todo el tema de hierbas y arbustos y he hecho una pequeña pared de roca con poliestireno para equilibrar un poco la cosa.

En fin, muchas cosas han cambiado desde aquellos años y, entre otras, mi colega del alma hace ya mucho que no anda por este valle de lágrimas. Vaya esto como un pequeño homenaje a él.

Salud y buen pulso!

 

 

 


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